As palavras são como vinho, é preciso beber para sabê-las. Mas, não é tão simples, é preciso antes aprender a bebê-las, degustá-las,descobrir os seus becos, seus meandros, seus aromas secretos de palavras, saber esperar a sua hora minúscula, oculta, seus caramelos congelados que esperam a chegada da primavera para transformar-se de novo em palavras pétreas e poder significar.

sábado, 11 de junho de 2011

FIN DE INVIERNO




Cantan, cantan. 
¿Dónde cantan los pájaros que cantan? 

Llueve y llueve. Aún las casas 
están sin ramas verdes. Cantan, cantan 
los pájaros. ¿En dónde cantan 
los pájaros que cantan? 

No tengo pájaros en jaula. 
No hay niños que los vendan. Cantan. 
El valle está muy lejos. Nada... 

Nada. Yo no sé dónde cantan 
los pájaros (y cantan, cantan) 
los pájaros que cantan.

Juan Ramón Jiménez

EL OTOÑADO





Estoy completo de naturaleza, 
en plena tarde de áurea madurez, 
alto viento en lo verde traspasado. 
Rico fruto recóndito, contengo 
lo grande elemental en mí (la tierra, 
el fuego, el agua, el aire), el infinito. 

Chorreo luz: doro el lugar oscuro, 
trasmito olor: la sombra huele a dios, 
emano son: lo amplio es honda música, 
filtro sabor: la mole bebe mi alma, 
deleito el tacto de la soledad. 

Soy tesoro supremo, desasido, 
con densa redondez de limpio iris, 
del seno de la acción. Y lo soy todo. 
Lo todo que es el colmo de la nada, 
el todo que se basta y que es servido 
de lo que todavía es ambición.


Juan Ramón Jiménez

ADOLESCENCIA




En el balcón, un instante 
nos quedamos los dos solos. 
Desde la dulce mañana 
de aquel día, éramos novios. 
—El paisaje soñoliento 
dormía sus vagos tonos, 
bajo el cielo gris y rosa 
del crepúsculo de otoño.— 
Le dije que iba a besarla; 
bajó, serena, los ojos 
y me ofreció sus mejillas, 
como quien pierde un tesoro. 
—Caían las hojas muertas, 
en el jardín silencioso, 
y en el aire erraba aún 
un perfume de heliotropos.— 

No se atrevía a mirarme; 
le dije que éramos novios, 
...y las lágrimas rodaron 
de sus ojos melancólicos.


Juan Ramón Jiménez

Juan Ramón Jiménez



Juan Ramón Jiménez

Moguer, Huelva, 1881 - San Juan de Porto Rico, 1958

 

Poeta espanhol. Foi em 1900 para Madrid, onde se ligou aos poetas modernistas. A partir da eclosão da guerra civil espanhola (1936-39) viveu nos Estados Unidos, Argentina, Cuba e Porto Rico. Juan Ramón Jiménez teve o grande mérito de ter evoluído, a partir do modernismo, para um novo tipo de poesia. Efectivamente, os seus primeiros livros (Arias tristes, 1903, Jardines lejanos, 1905) têm a ver com o modernismo, enquanto Espacio, um longo trecho poético escrito nos seus últimos anos, de uma prodigiosa beleza na expressão de vivências metafísicas, é prova da construção de um completo universo lírico.  

A sua obra mais conhecida, Platero e Eu (Platero y yo,1914), data de uma época de relativa maturidade. Trata-se de uma elegia em prosa em que o poeta faz as suas confidências a um burro. Nos seus últimos anos, expatriado na América, o despojamento ornamental dos seus poemas atingiu o apogeu, chegando o poeta a uma expressividade de uma extraordinária tensão lírica. Em 1956 foi-lhe atribuído o Prémio Nobel da Literatura.

Fonte: http://www.vidaslusofonas.pt/juan_ramon_jimenez.htm

El viaje definitivo






…Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas la tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando, 
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado.
mi espíritu errará, nostálgico…

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando.
 

Poemas agrestes (1910-1911)
Juan Ramón Jiménez




Este é o orvalho dos teus olhos.
Esta é a rosa dos teus vales.
O silêncio dos olhos está no silêncio das rosas.
Tu estás no meio,
entre a dor e o espanto da treva.
Arrancas-te ao mundo e és a perfumada
distância do mundo.
Chego sem saber, à beira dos séculos.
Despenho-me nos teus lagos quando para ti
canta o cisne mais triste.
O pólen esvoaça no meu peito, junto às tuas
nuvens.
Esta é a canção do teu amor.
Esta é a voz onde vive a tua canção.
As tuas lágrimas passam pela minha terra
a caminho do mar.

José Agostinho Baptista 

quarta-feira, 8 de junho de 2011

CAPÍTULO XXI


Fue entonces que apareció el zorro: 

- Buen día - dijo el zorro. 

- Buen día – respondió cortésmente el principito, que se dio vuelta pero no vio a nadie. 

- Estoy aquí – dijo la voz –, bajo el manzano...

- Quién eres ? – dijo el principito. – Eres muy bonito... 

- Soy un zorro – dijo el zorro. 

- Ven a jugar conmigo – le propuso el principito. – Estoy tan triste... 

- No puedo jugar contigo – dijo el zorro. – No estoy domesticado. 

- Ah! perdón – dijo el principito. 

Pero, después de reflexionar, agregó: 

- Qué significa "domesticar" ? 

- No eres de aquí – dijo el zorro –, qué buscas ? 

- Busco a los hombres – dijo el principito. – Qué significa "domesticar" ? 

- Los hombres – dijo el zorro – tienen fusiles y cazan. Es bien molesto ! También crían gallinas. Es su único interés. Buscas gallinas ? 

- No – dijo el principito. – Busco amigos. Qué significa "domesticar" ? 

- Es algo demasiado olvidado – dijo el zorro. – Significa "crear lazos..." 

- Crear lazos ? 

- Claro – dijo el zorro. – Todavía no eres para mí más que un niño parecido a otros cien mil niños. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro parecido a otros cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo. Yo seré para ti único en el mundo... 

- Comienzo a entender - dijo el principito. – Hay una flor... creo que me ha domesticado... 

- Es posible – dijo el zorro. – En la Tierra se ven todo tipo de cosas...

- Oh! no es en la Tierra – dijo el principito. 

El zorro pareció muy intrigado: 

- En otro planeta ? 

- Sí. 

- Hay cazadores en aquel planeta ? 

- No. 

- Eso es interesante ! Y gallinas ? 

- No. 

- Nada es perfecto – suspiró el zorro. 

Pero el zorro volvió a su idea: 

- Mi vida es monótona. Yo cazo gallinas, los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen, y todos los hombres se parecen. Me aburro, pues, un poco. Pero, si me domesticas, mi vida resultará como iluminada. Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los demás. Los otros pasos me hacen volver bajo tierra. Los tuyos me llamarán fuera de la madriguera, como una música. Y además, mira ! Ves, allá lejos, los campos de trigo ? Yo no como pan. El trigo para mí es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. Y eso es triste ! Pero tú tienes cabellos color de oro. Entonces será maravilloso cuando me hayas domesticado ! El trigo, que es dorado, me hará recordarte. Y me agradará el ruido del viento en el trigo... 

El zorro se calló y miró largamente al principito: 

- Por favor... domestícame ! – dijo. 

- Me parece bien – respondió el principito -, pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas. 

- Sólo se conoce lo que uno domestica – dijo el zorro. – Los hombres ya no tienen más tiempo de conocer nada. Compran cosas ya hechas a los comerciantes. Pero como no existen comerciantes de amigos, los hombres no tienen más amigos. Si quieres un amigo, domestícame ! 

- Qué hay que hacer ? – dijo el principito.

- Hay que ser muy paciente – respondió el zorro. – Te sentarás al principio más bien lejos de mí, así, en la hierba. Yo te miraré de reojo y no dirás nada. El lenguaje es fuente de malentendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca... 

Al día siguiente el principito regresó. 

- Hubiese sido mejor regresar a la misma hora – dijo el zorro. – Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, ya desde las tres comenzaré a estar feliz. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. Al llegar las cuatro, me agitaré y me inquietaré; descubriré el precio de la felicidad ! Pero si vienes en cualquier momento, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón... Es bueno que haya ritos. 

- Qué es un rito ? – dijo el principito. 

- Es algo también demasiado olvidado – dijo el zorro. – Es lo que hace que un día sea diferente de los otros días, una hora de las otras horas. Mis cazadores, por ejemplo, tienen un rito. El jueves bailan con las jóvenes del pueblo. Entonces el jueves es un día maravilloso ! Me voy a pasear hasta la viña. Si los cazadores bailaran en cualquier momento, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones. 

Así el principito domesticó al zorro. Y cuando se aproximó la hora de la partida: 

- Ah! - dijo el zorro... - Voy a llorar. 

- Es tu culpa – dijo el principito -, yo no te deseaba ningún mal pero tú quisiste que te domesticara. 

- Claro – dijo el zorro. 

- Pero vas a llorar ! – dijo el principito. 

- Claro – dijo el zorro. 

- Entonces no ganas nada ! 

- Sí gano –dijo el zorro – a causa del color del trigo. 

Luego agregó: 

- Ve y visita nuevamente a las rosas. Comprenderás que la tuya es única en el mundo. Y cuando regreses a decirme adiós, te regalaré un secreto. 

El principito fue a ver nuevamente a las rosas: 

- Ustedes no son de ningún modo parecidas a mi rosa, ustedes no son nada aún – les dijo. – Nadie las ha domesticado y ustedes no han domesticado a nadie. Ustedes son como era mi zorro. No era más que un zorro parecido a cien mil otros. Pero me hice amigo de él, y ahora es único en el mundo. 

Y las rosas estaban muy incómodas. 

- Ustedes son bellas, pero están vacías – agregó. – No se puede morir por ustedes. Seguramente, cualquiera que pase creería que mi rosa se les parece. Pero ella sola es más importante que todas ustedes, puesto que es ella a quien he regado. Puesto que es ella a quien abrigué bajo el globo. Puesto que es ella a quien protegí con la pantalla. Puesto que es ella la rosa cuyas orugas maté (salvo las dos o tres para las mariposas). Puesto que es ella a quien escuché quejarse, o alabarse, o incluso a veces callarse. Puesto que es mi rosa. 

Y volvió con el zorro: 

- Adiós – dijo... 

- Adiós – dijo el zorro. – Aquí está mi secreto. Es muy simple: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos. 

- Lo esencial es invisible a los ojos – repitió el principito a fin de recordarlo. 

- Es el tiempo que has perdido en tu rosa lo que hace a tu rosa tan importante. 

- Es el tiempo que he perdido en mi rosa... – dijo el principito a fin de recordarlo. 

- Los hombres han olvidado esta verdad – dijo el zorro. – Pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa... 

- Soy responsable de mi rosa... - repitió el principito a fin de recordarlo.

Quem sou eu

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Pelotas, RS, Brazil
Quem sou eu? Pois começo a pensar: como Leolo, não o sou, porque eu sonho. Parce que moi, je rêve. Je ne le suis pas. Abdico do reinado de ser para estar um rio: um poderoso rio castanho, taciturno, indômito e intratável... O aroma das uvas sobre a mesa de outono. O seu estuário onde a estrela-do-mar, o caranguejo e o espinhaço da baleia são arremessados para a pulsação da terra. Tudo tange e vibra. Fora isso, há esse tempo de agora, ex nihilo, mastigando algum pedaço de silêncio enquanto a poesia vibra. Desse mim, não há muito o que dizer, mas certamente há muito o que inventar.

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